lunes, 5 de noviembre de 2018


Ainhoa Pérez Egea

La Catedral De León

La Pulchra Leonina, como así se llama a la Catedral de León es, cronológicamente, la tercera gran seo del gótico clásico en la Corona de Castilla, iniciándose en la segunda mitad del siglo XIII.

La catedral de León es la más "francesa" de las grandes catedrales góticas españolas del siglo XIII. Su relación con la catedral de Reims es evidente en la planta y Amiens y Beauvais, en el alzado. La planta de la catedral muestra tres naves configuradas con tramos barlongos y transepto desarrollado más cabecera rodeada de girola simple, configurada con tramos trapezoidales y con capillas radiales. Las naves de la catedral de León se cubren con bóveda de crucería cuatripartita en tramos rectangulares. El crucero lo hace con una bóveda cuatripartita, que sustituyó a la cúpula barroca del siglo XVII en las obra acometidas a finales del siglo XIX con el fin de guardar coherencia con el resto de la construcción. Por su parte,  las torres se encuentran desplazadas al exterior, flanqueando el hastial occidental sin colocarse sobre las naves laterales. Lo más celebrado de la catedral de León es sin duda  la desmaterialización de los muros en vidrieras policromadas. Para ello se cumple aquí el concepto de "alzado tripartito" es decir, la sucesión vertical de tres niveles en la nave  principal: arcos formeros, triforio o estrecho pasillo sobre las naves laterales calado al exterior y último piso o claristorio, con vanos amplísimos de vidrieras. Una de las características de la arquitectura de la catedral de León que le añade espectacularidad al conjunto de vidrieras es que el triforio se cierra al exterior no con muro de piedra sino con vidrieras, enlazando con el ventanal superior. Este caso es propio del del gótico radiante francés de finales del siglo XIII. La cabecera también participa del proceso de desmaterialización al poseer triforio en alzado. Afortunadamente, esta cabecera se puede observar perfectamente desde al exterior por lo que se aprecian las estructuras del conjunto, con sus contrafuertes y arbotantes.

Como es propio de la arquitectura gótica, la escultura desaparece del interior del templo, donde los capiteles son anicónicos y sale al exterior, a las grandes y monumentales fachadas y puertas. En concreto, conjuntos escultóricos se han conservado en la fachada occidental, y las puertas de los brazos del transepto, tanto sur como norte,  aunque en este último caso no es visible desde el exterior. El arco cronológico de estos complejos escultóricos abarca desde 1265 hasta 1300. Sin embargo, hay que prevenir al visitante que,  incluso dentro  de la misma puerta, las fechas de las esculturas pueden distar décadas. Además, algunas estatuas de las jambas fueron renovadas en el siglo XV, momento de gran actividad artística en León.

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