Ainhoa Pérez Egea
La Catedral De León
La Pulchra Leonina, como así se llama a la Catedral de León es, cronológicamente,
la tercera gran seo del gótico clásico en la Corona de Castilla, iniciándose en
la segunda mitad del siglo XIII.
La catedral de León es la más
"francesa" de las grandes catedrales góticas españolas del siglo
XIII. Su relación con la catedral de Reims es evidente en la planta y Amiens y
Beauvais, en el alzado. La planta de la catedral muestra tres naves
configuradas con tramos barlongos y transepto desarrollado más cabecera rodeada
de girola simple, configurada con tramos trapezoidales y con capillas radiales.
Las naves de la catedral de León se cubren con bóveda de crucería cuatripartita
en tramos rectangulares. El crucero lo hace con una bóveda cuatripartita, que
sustituyó a la cúpula barroca del siglo XVII en las obra acometidas a finales
del siglo XIX con el fin de guardar coherencia con el resto de la construcción.
Por su parte, las torres se encuentran
desplazadas al exterior, flanqueando el hastial occidental sin colocarse sobre
las naves laterales. Lo más celebrado de la catedral de León es sin duda la desmaterialización de los muros en
vidrieras policromadas. Para ello se cumple aquí el concepto de "alzado
tripartito" es decir, la sucesión vertical de tres niveles en la nave principal: arcos formeros, triforio o
estrecho pasillo sobre las naves laterales calado al exterior y último piso o
claristorio, con vanos amplísimos de vidrieras. Una de las características de
la arquitectura de la catedral de León que le añade espectacularidad al
conjunto de vidrieras es que el triforio se cierra al exterior no con muro de
piedra sino con vidrieras, enlazando con el ventanal superior. Este caso es
propio del del gótico radiante francés de finales del siglo XIII. La cabecera también
participa del proceso de desmaterialización al poseer triforio en alzado.
Afortunadamente, esta cabecera se puede observar perfectamente desde al
exterior por lo que se aprecian las estructuras del conjunto, con sus
contrafuertes y arbotantes.
Como es propio de la arquitectura
gótica, la escultura desaparece del interior del templo, donde los capiteles
son anicónicos y sale al exterior, a las grandes y monumentales fachadas y
puertas. En concreto, conjuntos escultóricos se han conservado en la fachada
occidental, y las puertas de los brazos del transepto, tanto sur como
norte, aunque en este último caso no es
visible desde el exterior. El arco cronológico de estos complejos escultóricos
abarca desde 1265 hasta 1300. Sin embargo, hay que prevenir al visitante
que, incluso dentro de la misma puerta, las fechas de las
esculturas pueden distar décadas. Además, algunas estatuas de las jambas fueron
renovadas en el siglo XV, momento de gran actividad artística en León.


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