sábado, 3 de noviembre de 2018

Amina Bengriche


El Castro de Baroña

El Castro de Baroña está situado en la parroquia de Baroña (municipio de Puerto del Son, en la provincia de La Coruña. El asentamiento está construido en una península, situándose su ocupación en los siglos I a. C. a I d. C. Está situado en una pequeña península rocosa, separada de la tierra por un istmo de arena. La excavación que dio lugar a su descubrimiento data en el año 1933.  Poseía dos murallas a su alrededor y se conservan 20 viviendas de planta circular.


 En el asentamiento se pueden ver perfectamente construcciones que sirvieron de escaleras de entrada al poblado, diferente muros defensivos utilizados para evitar que el enemigo entrara a atacar a los habitantes y construcciones con forma de elipse y circulares que servían de viviendas familiares. Estos hogares, ya por aquella época, se construían de diferente tamaño, por cuestiones relativas al número de miembros de la familia.



La muralla consistente en dos muros de mampostería (sistema tradicional de construcción) casi paralelos con un relleno de arena y piedras. Se piensa que originariamente continuaba hasta conectar con la muralla del poblado, creando un espacio probablemente no ocupado con viviendas.
La muralla principal, bien conservada, cuenta con dos lienzos. Uno de ellos, a la derecha, consiste en tres muros de mampostería que suben gradualmente y el de la izquierda es semejante al del istmo. A la derecha de la abertura de entrada hubo un cubo defensivo y donde los muros se estrechan, por lo que se supone que se cerraba con una puerta que no dejaría pasar los carros. Posiblemente, la muralla rodeaba el castro casi completamente.

La entrada al interior consiste en una rampa. La zona habitada se estructura en cuatro áreas. En la primera, a la izquierda hay una construcción en la que había un banco corrido o, un simple pilar. En ella se encontraban un fogón, un agujero para un poste y varias cazuelas de barro. Pudo ser una forja (lugar donde deforman el material). Frente a la puerta de la muralla hay otras construcciones de planta oval con vestíbulo que también pudo haber sido otra forja.
Un sendero lleva al sector más alto del poblado, en el que también hay construcciones.

El poblado debió de ser autosuficiente. Dentro del castro no hay agua, ni en manantiales ni en aljibes, por lo que debió ser preciso ir a buscarla al exterior. Se piensa que la alimentación tenía como principal fuente el mar: mariscos y pescados; también se consumían bóvidos, cabras y ovejas y bellotas. Hay restos de metalurgia, trabajo de la piedra y de tejido.

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